La ONG Médicos Sin Fronteras realiza labores humanitarias en todo el globo luchando por erradicar enfermedades endémicas sin embargo es su tarea se han encontrado con germenes resistentes a los mèdicamentos antibióticos.

La resistencia a los antibióticos es una verdadera emergencia de salud global y amenaza con hacer que las heridas y enfermedades comunes que son fáciles de tratar sean mortales otra vez. Desde heridos de guerra en Jordania, hasta recién nacidos en Pakistán, pacientes quemados en Haití, o personas con tuberculosis multirresistente en Sudáfrica y Europa del Este, vemos infecciones resistentes a los medicamentos en todo el mundo, incluyendo aquellas que solo pueden ser tratadas con antibióticos de última línea.

Las bacterias causan una amplia gama de infecciones como tuberculosis, infecciones del torrente sanguíneo, meningitis y neumonía. Si bien la resistencia a los antibióticos ocurre naturalmente, cambiar las políticas, comportamientos y prácticas sanitarias es vital para frenar la resistencia antimicrobiana (RAM) en todo el mundo.

Uno de los desafíos con la RAM es la falta de nuevos antibióticos. A pesar de que la resistencia es ampliamente reconocida como un problema de salud pública mundial, las corporaciones farmacéuticas no han invertido en nuevos antibióticos durante las últimas décadas, por lo que hay pocas opciones nuevas en proceso. Se debe priorizar la investigación y el desarrollo de nuevas herramientas de diagnóstico, vacunas y antibióticos, que sean asequibles y accesibles, a la vez que se garantiza una distribución, uso y asequibilidad adecuadas para todos los que los necesitan.

Mientras esperamos nuevos antibióticos para tratar infecciones, hay pasos que se deben tomar para mejorar el acceso a las herramientas existentes, especialmente en los contextos con recursos limitados donde trabaja Médicos Sin Fronteras (MSF). Específicamente, existe una necesidad general por mejorar la capacidad de laboratorios y diagnósticos para que los médicos sepan qué es exactamente lo que están tratando, así como para prevenir infecciones al aumentar el acceso a las vacunas y promover medidas de control y prevención de infecciones como el lavado de manos obligatorio para los médicos y otro personal médico.

Los profesionales sanitarios como los médicos, farmacéuticos y microbiólogos, desempeñan un papel fundamental en la reducción de la resistencia. Además de solo administrar antibióticos cuando sea necesario, es clave que los pacientes reciban el antibiótico correcto para su infección específica en el momento adecuado, con la dosis correcta y con la duración adecuada. Pero los profesionales médicos solo pueden hacer esto si saben exactamente qué bacteria están tratando de combatir.

En muchas partes del mundo hay pocos laboratorios de microbiología, si es que hay alguno, donde se pueden analizar muestras clínicas de pacientes, como sangre, huesos, tejidos o líquido cefalorraquídeo, para determinar qué antibiótico se debe recetar y si su infección es resistente a tratamiento. Además, muchas regiones carecen de las herramientas necesarias para monitorear y vigilar rutinariamente las bacterias locales, nacionales y regionales y las tasas de resistencia dentro y fuera de los hospitales. Una vez que se recopilan los datos, deben compartirse con otros miembros de la comunidad de salud pública para que todos tengan la información necesaria para abordar mejor este creciente problema.

Desde MSF utilizamos laboratorios propios o validados por la organización dentro del país, estamos trabajando en “mini laboratorios” portátiles y estamos pidiendo a los laboratorios regionales que mejoren el acceso a los servicios de microbiología.

La excesiva prescripción de antibióticos y su disponibilidad sin receta es otro problema que alimenta la resistencia, pues hace difícil que se limite su uso. No atacar a las bacterias correctas, sino tomar antibióticos que combaten muchos tipos diferentes, brinda a estos gérmenes una oportunidad innecesaria para volverse resistentes.

Para prevenir infecciones, estamos estudiando estrategias en el terreno para reducir la infección y la transmisión de patógenos bacterianos resistentes a múltiples medicamentos, que con frecuencia se asocian con infecciones adquiridas en el hospital.

¿Qué sucede cuando los medicamentos dejan de funcionar?

Las bacterias, virus, parásitos y otros microbios cambian constantemente para garantizar su sobrevivencia. Algunos se han adaptado tan bien al tratamiento médico que los medicamentos que se usan comúnmente para prevenirlos o matarlos ya no son eficaces. Estos microbios causan infecciones resistentes a los medicamentos.

Su capacidad para sobrevivir a los medicamentos que se utilizan en su contra se llama "resistencia antimicrobiana (AMR)". En el caso de los patógenos bacterianos, para los cuales los antibióticos son los medicamentos más comunes e importantes disponibles para el tratamiento, hablamos de resistencia a los antibióticos (ABR).

La resistencia a los antibióticos será uno de los principales desafíos de salud pública de este siglo. Pocas personas están conscientes de este problema, que también está mal documentado. Un informe encargado por el gobierno británico en 2016 estimó que hasta 10 millones de personas podrían morir a causa de una infección resistente a los antibióticos para el año 2050.

PARA ENTENDER LA RESISTENCIA A LOS ANTIBIÓTICOS:

¿Por qué nos enfermamos? La diferencia entre bacteria y virus

Las enfermedades pueden ser causadas por distintos tipos de gérmenes:

Bacteria: meningitis, tuberculosis, tos ferina: Microorganismo unicelular.
Virus: gripe, hepatitis, sarampión, la mayoría de las infecciones respiratorias, casi todos los dolores de garganta: Pequeños microorganismo, más pequeño que las bacterias.
Fungi: micosis, infecciones fúngicas, candida.

¿Qué es un antibiótico?

Un antibiótico es un medicamento que puede ayudar a la gente a combatir las infecciones causadas por una bacteria. Actúan matando a la bacteria responsable de la enfermedad en el cuerpo.

Los antibióticos vienen de muchas maneras, como pastillas, ungüentos, y líquidos que son administrados por inyecciones.

Los antibióticos no combaten los virus, por ejemplo aquellos que causan un refrío normal, dolor de garganta o la gripe. Los antibióticos no se usan para estos casos.

Los antibióticos pueden ser de mucha ayuda, pero las personas los usan con demasiada frecuencia, a veces incluso cuando no son necesarios.

Los antibióticos deben ser administrados únicamente cuando realmente se necesitan, cuando lo aconseja un profesional de la salud calificado, en el momento adecuado, con la dosis correcta y con la duración adecuada. De no ser así, aparecerá la resistencia al antibiótico.

¿Qué es la resistencia a los antibióticos?

La resistencia a los antibióticos sucede cuando el medicamento antibiótico que se utiliza ya no es capaz de actuar efectivamente contra la bacteria que causó la enfermedad. La bacteria cambió, lucha y se resiste contra los químicos que se encuentran en el medicamento.

Esto puede suceder cuando la cantidad de antibióticos en el cuerpo no es suficiente: la bacteria no va a ser más combatida, va a sobrevivir y va a aprender cómo resistir a los antibióticos. En consecuencia, la medicación será inefectiva y la persona seguirá enferma.

Si no tomas un antibiótico adecuadamente (no tomando la dosis correcta, sin seguir completamente la prescripción del tratamiento, no tomándolo en el momento adecuado ni cuando realmente es necesario), las bacterias pueden transformarse y aprender a resistir a los antibióticos. Esto se llama resistencia.

Si esto llegara a suceder, las enfermedades o infecciones comunes ya no podrían ser tratadas con la medicación antibiótica actual. Es decir, el antibiótico pasa a ser ineficiente, la bacteria resistente sobrevive y continúa multiplicándose, causando más daño.

La resistencia a los antibióticos es un gran problema porque en muchos países otras opciones de tratamiento no son accesibles, y porque existe un riesgo de que se pueda transmitir esa bacteria resistente de una persona infectada a otra. Hoy, la resistencia a los antibióticos es considerada como una de las amenazas más grandes para la salud mundial.

¿Qué causa la resistencia a los antibióticos?

La resistencia a los antibióticos puede aparecer cuando:

Los antibióticos se usan en exceso cuando la persona se siente enferma: esto significa que son utilizados cuando no son necesarios, sin una prescripción de un profesional de la salud calificado, (por ejemplo ante un resfrío).
Los pacientes no están tomando correctamente o no finalizan el tratamiento antibiótico que fue prescripto.
Se compran antibióticos en farmacias o mercados de baja calidad.
No se respetan las normas higiénicas.
Los antibióticos son utilizados en exceso en el ganado y la piscicultura.

¿Cuáles son las consecuencias de la Resistencia a los antibióticos?

Cuando los antibióticos no funcionan, las infecciones muchas veces duran más, causan enfermedades más severas, se requiere más visitas médicas u hospitalarias, y se necesitan medicamentos más caros y más tóxicos. Algunas infecciones resistentes incluso pueden causar la muerte.

La resistencia a los antibióticos es un problema para el paciente, quien estará enfermo por más tiempo, como también para la sociedad en general porque la bacteria resistente, se expandirá y no se podrá tratar la enfermedad causada por esta bacteria resistente.

¿Cómo se contagia la resistencia antibiótica?

Es importante tener en cuenta que es la bacteria en sí, no la persona o el animal, es la que se hace resistente a los antibióticos.

Una infección bacteriana puede contagiarse de una persona a otra, por lo tanto esto también sucede con la bacteria con resistencia antibiótica: puede contagiar a otra persona por malas condiciones de higiene, instalaciones sucias, comida, agua o animales (se administran antibióticos a los animales y cultivos que producen alimento).

La resistencia antibiótica puede afectar a cualquiera, a cualquier edad y en cualquier país.

¿Cómo se puede prevenir la resistencia a los antibióticos?

Para poder prevenir la resistencia a los antibióticos, todos tenemos un rol que cumplir. Luchar contra la resistencia a los antibióticos comienza por cada uno.

Prevenir infecciones puede reducir el uso de antibióticos y limitar el contagio de las bacterias resistentes a los antibióticos. Para reducir el riesgo de infección se recomienda:

Practicar una buena higiene básica:

  • Lavarse las manos, cubrirse la nariz y la boca al estornudar, preparar los alimentos de forma higiénica, limitar el contacto cercano con otras personas cuando te enfermas, tomar agua confiable,…
  • Practicar sexo seguro.
  • Tener las vacunas al día.
  • Amamantar para aumentar la inmunidad del bebé.

Es muy importante cumplir con la prescripción dada por el personal de salud para lograr matar a la bacteria responsable de la enfermedad:

El personal de la salud es el único que puede diagnosticar una enfermedad y saber cuál es la causa, si una bacteria o un virus.
Se debe tomar la dosis correcta, con la duración adecuada y en la manera correcta para mantener una concentración necesaria de antibiótico en el cuerpo.
Siempre se debe llevar a cabo todo el tratamiento prescripto, incluso cuanto ya te sientes bien. Si el tratamiento se interrumpe demasiado pronto, una bacteria puede sobrevivir, hacerse resistente y volver a infectar.
No hay que guardar antibióticos que sobran para más adelante. ¡Nunca hay que usar antibióticos que quedaron de otros tratamientos!
No hay que utilizar los antibióticos de otra persona: su medicamento puede no ser el correcto para tu enfermedad. Si se toma el incorrecto, puede hacer que te recuperes más lento. Incluso puede empeorarte.
No hay que usar los antibióticos para prevenir la enfermedad: el cuerpo no se fortifica cuando se usan antibióticos.
Si tienes preguntas sobre el tratamiento con antibióticos, es importante hablarlas con un médico. Además, si anteriormente has tenido efectos secundarios o alergias, es esencial mencionárselas al médico.

Resumen:

Los antibióticos son medicamentos que ayudan a las personas a combatir las infecciones causadas por bacterias y no son efectivas contra los virus.
En las personas con infecciones bacterianas graves, los antibióticos pueden salvar vidas. Pero la gente los usa demasiado seguido, incluso cuando no son necesarios.
No funcionan en infecciones causadas por un virus.
No hay que presionar al profesional de la salud para que recete antibióticos: un profesional de la salud calificado es el único que puede saber si es necesario un tratamiento con antibióticos o no.
Cuando se recibe tratamiento antibiótico, hay que tomar la dosis correcta en el momento adecuado y llevar a cabo el tratamiento completo. Usar los antibióticos de manera incorrecta puede causar bacterias resistentes a los antibióticos y muchas complicaciones.

Fuente: msf.org.ar

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