Un grupo de investigadores de la Universlty of Southern Denmark, en Dinamarca, descubrieron casualmente, tres libros envenenados con arsénico que datan de los siglos XVI y XVII.

El arsénico es un potente veneno que no pierden capacidad con el paso de los años. Puede provocar úlceras en la piel, naúseas, problemas estomacales, y si se toca o consume en una cantidad elevada provoca cáncer, e incluso la muerte. Este es uno de los libros venenosos.

Los investigadores se hallaban en pleno análisis de los ejemplares antiguos, tras notar que sus portadas tenían restos de manuscritos romanos. Cabe mencionar que era frecuente en el Medioevo; reutilizar manuscritos antiguos en libros nuevos.
Cuando quisieron descifrar los mensajes ocultos en latín inscriptos en la portada de los libros, hallaron que los mismos estaban cubiertos por una materia verde. Al analizarla a través de los Rayos X - con el estudio denominado Micro-XFT- pudieron determinar el envenenamiento de los libros con arsénico.
Lo que no podrán saber aún es cómo y por qué el arsénico fue puesto en estos textos antiguos, lo que sí es seguro que la acción cometida, fue a propósito, aunque existe la posibilidad que respondiera a fines decorativos.
Es pertinente recordar que a finales del siglo XIX, cierta variedad del arsénico fue empleada como pigmento; mucho antes de determinarse que esta sustancia química provocaba cáncer. Incluso, cuadros de la época fueron realizados con arsénico, dado el color verde esmeralda que lucía; no son pocos los museos en el mundo que entre sus obras tienen el arsénico como parte del legado cultural.
Los investigadores explicaron que estos libros venenosos podrían ser tóxicos si una persona lo hubiese ingerido o manipulado en exceso,debido a que el veneno no pierde sus propiedades químicas a través del tiempo, ni siquiera con el pasar de los siglos.
Consecuentemente los tres ejemplares venenosos de la Universlty of Southern Denmark están aislados y resguardados en recipientes herméticos con una inscripción advirtiendo de la presencia de arsénico y cuya recomendación hace referencia a que se mantenga reducido el contacto directo con los mismos.

Fuente: The Conversation

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