El 10 de Octubre a las 16 hs en la Casa de Salta en Avenida Roque Saenz Peña 933 , CABA nos convocamos las multisectoriales 21 F de la provincia de Buenos Aires bajo la consigna de “Todos somos San Isidro” y a pedido expreso de la Multisectorial hermana de Salta que acaba de votar y pedir el apoyo de nuestras multisectoriales para que se visibilice una lucha de la que depende el destino del pueblo de Guemes y la suerte de los derechos conquistados.

Las multisectoriales 21 DF de la Provincia de Buenos Aires a pedido de la multisectorial 21 F de Salta, apoyamos los justos reclamos del Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar San Isidro (SOEASI) en la provincia de Salta en su lucha por contrarrestar las prácticas antidemocráticas y brutales de la flamante patronal de una empresa que está siendo usada como prueba piloto para instalar una reforma laboral de hecho en la Argentina.

Como se sabe, el ingenio San Isidro, principal polo productivo del departamento salteño de General Guemes, fue cerrado en enero de 2018 por una multinacional de origen peruano que decidió aniquilar la empresa de un día para el otro dejando en la miseria a miles de ciudadanos en forma directa e indirecta, dando así un golpe mortal a la economía regional y provocando en la zona una verdadera catástrofe social.

La reacción del pueblo salteño fue inmediata y se tradujo en movilizaciones masivas en ciudades y rutas de la provincia y en donde jugò un rol destacado la Multisectorial 21 F de Salta . Desde el SOASI, se alzaron voces de protesta y al mismo tiempo propuestas como la expropiación de la empresa basada en leyes provinciales que prevén esa medida en casos en los que se afecte al bien común. Sin embargo, la administración encabezada por el gobernador Juan Manuel Urtubey hizo oídos sordos a los reclamos y a esa propuesta concreta y participó activamente, tanto en público como desde las sombras de las intenciones de vulnerar los derechos adquiridos de los trabajadores y de sus familias.

Lugo de varios meses de lucha, la posibilidad de la venta y reactivación del ingenio San isidro comenzó a mostrarse como una posibilidad real y varios empresarios locales se interesaron en invertir en su reapertura y puesta en marcha. Sin embargo, el gobierno provincial dejó de lado a esos inversores bienintencionados y buscaron a otros socios que compartieran los postulados centrales del modelo de provincia y de país que Urtubey pretende en consonancia con el gobierno nacional, que busca convertir a la Argentina y a Salta en un territorio repleto de pobres, desocupados y miserables, todo ello bajo la tutela del Fondo Monetario Internacional.

De allí en más fue constante la presión sobre los trabajadores del ingenio San isidro y su organización sindical, el SOEASI. Se desconocieron los derechos adquiridos de los trabajadores, entre ellos el Convenio Colectivo de Trabajo que tiene fuerza de ley, se difundieron mentiras de toda clase mediante campañas de desprestigio contra los dirigentes sindicales y la inmensa mayoría de los trabajadores azucareros, se recurrió a la judicialización de la protesta, se intimidó con el uso de la fuerza pública uniformada dentro y fuera del ingenio, y se permitió que un grupo empresario de dudosa composición actuara como si fuese el dueño de la provincia, de las leyes y del destino de miseria que le tiene reservado a los ciudadanos salteños.

Uno de los mecanismos usados por Jorge Rocchia Ferro y sus socios es enfrentar a pobres contra pobres, a trabajadores contra trabajadores, a argentinos contra argentinos, trayendo mano de obra desde Tucumán y al mismo tiempo usando la desesperación que produce el desamparo al contratar a una pequeña cantidad de trabajadores que acuciados por la miseria aceptaron condiciones de empleo y salarios que están fuera del Convenio Colectivo de Trabajo y carecen de representación sindical que defienda sus derechos como ciudadanos. De allí a la esclavitud hay un solo paso.
Nada de esto podría haber sucedido sin un cómplice y partícipe necesario que es el gobierno provincial de Salta convertido en socio del gobierno nacional y éste a su vez en una marioneta del FMI y del capital concentrado en general.

Justamente por tratarse de una prueba piloto de desmantelamiento de las organizaciones sindicales y de los derechos adquiridos de los trabajadores que coincide con los objetivos varias veces expuestos desde Buenos Aires por el gobierno nacional, convocamos conjuntamente a extender las voces de protesta a todo el país. A darle extensión nacional a este conflicto, no por una cuestión caprichosa, sino porque además del daño brutal que están haciendo los nuevos propietarios del ingenio San Isidro, a través de ellos se está aplicando la llamada reforma laboral pasando por encima de las leyes, del Parlamento y de todos los estamentos democráticos que existen en Argentina.

Fuente: Multisectorial 21 F

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