Carlos Parodi de oficio Contador Público, fue ministro de Hacienda provincial y luego plenipotenciario jefe del gabinete urtubeicista. Su salida del conjunto político se debió a internas y manejos del erario público, aún sin las debidas explicaciones y al caso cabe mencionar el Fondo de Reparación Histórica; dinero que destinado a obras públicas para el norte salteño, conforme lo dispuesto por la otrora presidencia kirchnerista, nunca llegó a donde debía.

Parodi posa como un "voluntario" que convoca a una campaña para el merendero comunitario "EL ARCA DE NOÉ" en la provincia de Salta. Su supuesta acción humanista deja atrás aspectos trascendentales que en la función pública, lo vio como autor de medidas que económicamente colaboraron con el empobrecimiento de los sectores más vulnerados de esta provincia.

El marketing político para este ex miembro del Gabinete U; diseñó una reaparición en público del personaje rodeado de niñeces en extrema pobreza, que se ven obligados a concurrir por un poco de comida, al merendero barrial. Las decisiones neoliberales, codiciosas, mal intencionadas, asumidas por el gobierno que desarrolla Juan Urtubey son las que provocan más apariciones de centros solidarios para resolver la alimentación básica y deficiente que afecta a la población infantil salteña.

Hace apenas unas semanas, el propio Urtubey se jactaba de llevar soluciones a través de un programa gubernamental denominado "ALIMENDAR" a su vez que promotor de los gabinetes destinados a la primera infancia -alternativa a su anterior lema voto electrónico- va instalando solapadamente, las peores iniciativas de la pobreza extrema que el macrismo les exige a los gobernadores como militantes del ajuste económico impuesto por el FMI a la Argentina.

Parodi, nuevamente a la palestra electoral, usa todo lo que su mandamás ha puesto a funcionar en un contexto creado por el conservadurismo para agobio de una población sumida en la miseria, el hambre, la desocupación, el abandono estatal, sin Ministerio de Salud Pública y pauperizado institucionalmente, además de privado de los derechos humanos elementales. Ya no se trata de ideologías sino de moral: el obrar malicioso de los políticos urtubeicistas no tiene límites, incluso si deben usar la pobreza de sus coterráneos.

 


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