La elevada y persistente inflación que se está registrando en la Argentina desde hace tres años es sin duda un perjuicio para toda la sociedad. El informe de la Universidad Nacional de Avellaneda, detalla los resultados desarrollados por el Observatorio de Políticas Públicas.
El aumento de los precios ha sido persistente durante los últimos 3 años principalmente por tres motivos. El primero tiene que ver con la constante incertidumbre sobre el tipo de cambio y sus consiguientes saltos en cada periodo, especialmente luego de la liberalización del tipo de cambio en diciembre de 2015 ni bien asume la actual administración y durante 2018 con la devaluación de más del 100% en pocos meses con fuertes pérdidas para el BCRA que intentó frenar la corrida sin éxito. En un año electoral y con los indicadores de solvencia financiera macro en caída no se estima que la aparente y relativa estabilidad cambiaria actual continúe su duración, por lo tanto, tampoco se espera que el proceso de estabilización de precios se logre en el corto plazo. El segundo tiene que ver con los aumentos acelerados de los servicios regulados, estos son los servicios públicos y algunos otros bienes como el combustible. Los tarifazos han sido la norma desde diciembre de 2015 a un nivel realmente vertiginoso.
Estos han crecido muy por encima del nivel general del IPC, arrastrándolo como así también a toda la estructura de precios de toda la economía, con lo cual, gran parte de la aceleración inflacionaria está explicada por este componente.
Por último, la elevadísima tasa de interés que propone la política del BCRA para intentar contener el precio del dólar representa un costo para las empresas, por lo tanto, necesitan cubrirse del mismo y para eso no tienen otra forma que trasladar parte del costo a los precios de los bienes y servicios que ofrecen. No obstante, el crecimiento de los precios internos por supuesto que presenta un límite y es la capacidad adquisitiva. El precio de los bienes y servicios puede aumentar siempre y cuando encuentre demanda solvente para los mismos. Es por esto que los precios internos han crecido aún por debajo de los precios mayoristas, y a su vez, estos por debajo del tipo de cambio nominal. Por lo tanto, el pass trought no es completo produciéndose una devaluación en términos reales. La actual política del BCRA de intentar contener el tipo de cambio fortaleciendo la política monetaria y operando en el mercado de cambios con las reservas que le otorga el FMI se hace con el objetivo de desalentar el primer motivo mencionado de crecimiento en los precios. No obstante en tres años los ingresos de los hogares han quedado sistemáticamente por debajo de la inflación y mucho más por debajo del precio del dólar.

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