Iniciamos el mes de la Memoria, la Verdad y la Justicia. Un contexto muy agitado en lo político, social y económico que nos compromete a una mirada particular sobre los hechos que se suscitan por estas fechas.
La lógica sensibilidad que nos despierta recordar a los 30 mil desaparecidos, mencionando en esto también que la agenda se transfigura por el Paro Internacional del 8M, bajo el dolor a la permanente persecución hacia la mujer en un sistema patriarcal que la quiere fuera de toda posibilidad política.
Ante esto y en el recorrido habitual de los medios digitales, se observa con vergüenza ajena, comentarios que no debieran estar en un medio de prensa, sobre todo si el mismo recibe fondos del Estado, dineros que el Pueblo necesita para los sectores más vulnerados como el indigenista.
Así es que a las opiniones editoriales del diario identificado como EL INTRANSIGENTE, sobre las actividades encaradas por la autoridad comunitaria, maestro bilingüe Aniceto Tichil Mendoza, como responsable del Centro Cultural TEWOK, Sta Victoria 2, en ocasión de exponer ante la comunidad capitalina, las terribles condiciones de supervivencia que se padecen en un territorio desconocido para quien en la comodidad de una computadora, se refiere en un párrafo discriminador, xenófobo e inhumano, sobre el accionar de un hombre culto, solidario y humanitario.
Las razones esgrimidas, además para referirse en absoluto destrato, sobre quienes ayudaron a la comunidad originaria en plenas inundaciones durante febrero, son desgradables, no obstante, que un medio critique a otro y a personajes públicos es -aunque inaceptable- previsible en el viciado juego de las conductas propias de quienes se consideran por encima del status quo de la población.
Adjunto al presente análisis la persona que lea lo escrito y publicado en la edición con fecha 28 de febrero, ni siquiera llega a entender a qué se refieren esas líneas cargadas de odio, pues la conferencia que menciona y a la que asistieron la mayoría de los medios, sucedió al menos hace 15 días atrás y su ex temporalidad, denota una falta absoluta de práctica periodística con necesidad informativa sobre el hecho referido, por tanto, sólo queda observar el motivo de odio a la condición indígena, cuando se minoriza a la persona de Tichil Mendoza, en modo insultante y de la figura como hijos de desaparecidos, sobre los Hermanos Puggioni, quienes lo único que realizaron fue la acción solidaria de poner a disposición el aire de FM La Plaza para que se realizara el encuentro entre Tichil Mendoza como cacique de su comunidad y los trabajadores de prensa de la capital. Esto, a juzgar por la editorial emitida por EL INTRANSIGENTE, fue incomprensible pues, considera la dirección del medio digital que una persona, representante de un pueblo originario, no tiene por qué brindar una conferencia de prensa y menos aún, realizar actividades de índole pública relacionadas con la promoción de su cultura.
Debieran los organismos públicos reconsiderar el fin de los fondos estatales en concepto de pauta publicitaria que le son emitidas al medio en el que se usan para denigrar y publicar movilizados en abierta acción xenófoba, discriminatoria, impertinente, falaz, persecutoria, entre otros aspectos que desmerecen el ejercicio del Periodismo. Se puede asegurar que con menos recursos el Centro Cultural TEWOK ha realizado y realiza mejores tareas de impacto cultural, democrático y constructivo, llegando incluso a resolver los problemas alimentarios que a diario enfrentan los al menos 80 niños sobre los que el maestro y cacique Tichil Mendoza se refirió durante sus entrevistas y conferencia ante los medios de prensa, en los que además no se registra participación del diario digital EL INTRANSIGENTE.
Es dable reflexionar que si no se está en contra de la comisión de estos hechos xenófobos, se está abiertamente en complicidad con los mismos, habida cuenta que el Estado debe ser el primer actor en repudiar y desalentar las acciones y/o conductas impropias movilizadas por odio. Evitando así ser un responsable "solidario" de lo que hoy deja manifiesto públicamente el diario digital que se vale de estos "aprietes" totalmente deleznables para los organismos regidos por la materia legal vigente y la Justicia.
En estas conclusiones sobre el hecho desagradable, hay que recordarle a El Intransigente que el pueblo wichí atraviesa horas de zozobra con los crímenes de los que son víctimas, la pobreza absoluta que los condena al hambre, la desidia que pesa sobre las comunidades, la indiferencia y el abuso de los estados clericales - a los que bien ocupa el diario exaltar con devoción hipócrita- y un proceso judicial reiterado por la práctica violatoria sobre las mujeres de la etnia ¿No considera el propietario de dicho medio que Tichil Mendoza y sus pares indígenas ya sufren lo suficiente como para que en la posición de un medio público, se burlen del indigenismo, la exposición de estas realidades y además lo hagan sabiendo que no tienen cómo defenderse de tales acciones mediáticas?
¿Qué puede haber de bueno ser fuerte con los débiles y débil con los poderosos? Sería muy bueno leer más publicaciones sobre la RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL del medio, o de su propietario, a quien le vendría desarrollar capacidad empática con TAREAS COMUNITARIAS ASIGNADAS POR LA JUSTICIA.

 

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